
Todo habia sido culpa suya. Era increíble que él solo hubiera podido provocar aquello, pero esta es la grandeza de la era de las comunicaciones; una sola persona escribe panfletos desde su habitación, y sin saber cómo, todos acaban siguiéndole. Acaba teniendo una organización; un ejército. Y él ni siquiera se da cuenta hasta que es demasiado tarde.
Poco a poco, las cuentas de email se habian ido saturando con su propaganda. Poco a poco, más y más gente se había ido convenciendo de que tenía razón. Contagiándose de su descontento. Él nunca creyó en la teoria del granito de arena; un monton de granitos de arena no hacen una montaña, sino un desierto, tal vez. Y así fué: poco a poco, se iban poniendo más granitos de arena hasta conseguir el desierto.
Cuando quemaron la primera biblioteca, ni siquiera sospechó que él hubiera tenido nada que ver. ¿Él? estaba a miles de quilómetros de allí. Ni siquiera lo había dicho en serio, lo de quemar bibliotecas.
Ni siquiera se enteró del primer asalto a un museo.
Los estudios de televisión estaban en otro continente.
Cuando todos los cds de aquella discográfica aparecieron rallados de fábrica, creyó que fué una casualidad.
Pero poco a poco, todos le iban haciendo caso. Y poco a poco, granito a granito, entre todos lo destruyeron todo. Y a todos les pareció bien, porque incluso los que no se habían enterado, los que no habían ayudado a construir el desierto, sabían que en realidad, estaba mejor así.
Y entonces acudieron a él. No sabían quién era, pero corrían por las calles, gritando, pidiendo ayuda, pidiéndole que les indicara cual era el siguiente paso a seguir. Y él no sabía si hacerlo, pero salió a su balcón, y los que estaban allí esperaban abajo sus palabras, aunque en realidad no sabía qué decir. Pero lo dijo:
-Nadie puede vivir en el desierto; ahora hay que volver a crearlo todo. Pero aseguráos de que lo que creeis sea mejor que lo que habéis destruido. Y haceos a la idea de que, tarde o temprano, alguien tendrá que destruirlo otra vez.
Y al final, todo volvió a estar como estaba, pero ya nadie lo recordaba, así que les pareció que estaba bien.
Imagen:
http://santiago.mapache.org/art/desktop/